CUESTIÓN DE ESTILOS 

 

La familia es la institución humana más antigua.  La familia es la parte vital o importante de la sociedad. Muchas culturas se han extinguido o han sobrevivido en base, a si la familia era fuerte o débil, pues las familias forman en conjunto los pueblos o naciones.

 

En la actualidad, las probabilidades de tener pueblos o naciones fuertes parecen que llevan todas las de perder, pues las Relaciones Humanas entre sus familias o habitantes, cada día van en un mayor deterioro y decadencia.

 

Son muy pocas las personas que pueden tener una excelente relación para con los demás; lo común, es ver relaciones conflictivas entre uno y otro, y en un grado menor o mayor, manifiestan una marcada “incompatibilidad”, se repelen o se rechazan el uno al otro en cuanto a sus estilos de vida, a sus gustos, hábitos y costumbres;  de esta manera se cumple la profecía Bíblica en relación a la naturaleza y conducta humana:

 

“...habrá hombres amadores de sí mismos... sin afecto, desleales...

crueles..”  

2 Timoteo 3:2-3

Y por haberse multiplicado la maldad, la caridad de muchos se

resfriará.  Mateo 24:12

Resfriará  Griego:  psújo  5594

Significa: Desalentar, escalofrío, desánimo, enfriar, helar, indiferente,

insensible, una respiración forzada, una brisa inanimada, reducción de

temperatura.

Es verdad, a través de la historia de la humanidad, este ha sido el sello

característico del comportamiento del ser

humano, la poca fuerza y debilidad para

mostrar amor; sin embargo, esta

característica se ha disparado, ha rebasado

todo limite; ha marcado condiciones sin

precedente debido al incremento sin control

de la maldad.

 

Maldad  Griego:   anomía  458

Hebreo:    avon  5771

En el original aparece la palabra maldad como iniquidad.

Significa: Iniquidad, perversión, injusticia, torcer, deformar, distorsionar,  trastornar, maltratar, mal pensado, mal intencionado, maldad, apartarse de la luz (todo de manera consciente, intencional, y con conocimiento de causa), ilegalidad, infringir la ley.

 

En la actualidad, las probabilidades de tener una familia feliz y en paz, se hacen más remotas. Los porcentajes de divorcios y familias desintegradas han aumentado de manera muy alarmante.   

 

Así que, muchas familias y sus miembros están padeciendo sentimental, emocional, y en casos hasta agresiones físicas.  El hogar, lejos de ser un refugio de paz y bienestar, se ha convertido en un campo de batalla; cada miembro pugna por imponer su propio estilo de vida.

 

Cuando esto no es logrado, entonces se generan una diversidad de expresiones de contienda, de conflicto y desacuerdo.  Quizás no se llegue al grado de vivir para ofender y lastimar la vida sentimental, emocional o física de los demás; sin embargo, a como dé lugar, y aunque sea de una manera muy sutil, se trata de imponer que los demás se ajusten al estilo propio de pensar y de vivir.

 

Es verdad,  el hogar, la familia, y el trato hacia los demás, debe estar regido

en base a normas y valores morales, y cada persona debiera  observarlas y

vivir de acuerdo a ellas. Sin embargo, una de las destructivas y antiguas

causas de donde se generan los conflictos que llevan a la desintegración familiar,

y las malas relaciones para con los demás, es “la falta de comprensión,

la falta de respeto” y “consideración”.

 

Pero... Falta de comprensión, respeto y consideración  ¿En qué sentido?

 

Veamos... Dios el Supremo Creador, nos creó,  nos formó, y nos hizo como

“seres individuales y singulares”. Es verdad, fuimos creados con la necesidad

de vivir en sociedad, en familia; pero en otro aspecto, fuimos diseñados como

“seres singulares, únicos, e irrepetibles”

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

“Porque de la manera que el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, empero

todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un cuerpo....  Mas ahora Dios

ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo,

 como quiso... ¿y si dijere el pie: porque no soy mano, no soy del cuerpo: ¿por eso no será del cuerpo?.   Y si dijere la oreja; Porque no soy ojo, no soy del cuerpo: ¿por eso no será del cuerpo?  Si todo el cuerpo fuese ojo, ¿dónde estaría el oído? Si todo fuese oído ¿dónde estaría el olfato?.... Mas ahora muchos miembros son a la verdad, empero un cuerpo”

1 Corintios 12: 12-27

 

Hay un ámbito especial en el cual cuesta trabajo poner por “obra la Palabra de Dios”, es en relación a nuestras Relaciones Humanas, o en el trato cotidiano que tenemos con las personas que nos rodean o se mueven en nuestro entorno; éstas, bien pueden ser los compañeros de trabajo, en la escuela, los vecinos, o parientes indirectos pero de manera muy singular, con los demás miembros de la familia.   Se dice que el lugar donde cuesta más trabajo dar testimonio como cristiano, es en la misma casa o familia.  Y todo esto es debido a que cada persona trata de imponer su estilo de pensar, hablar y actuar como norma en la conducta de las  demás personas.  Entonces,  el propósito de esta lección es que consideremos esta raíz de donde se generan muchos de los conflictos en nuestras Relaciones Humanas; de esta manera, obtendremos la comprensión y entendimiento para mejorar en este aspecto, y así podamos progresar en nuestro Desarrollo Moral, o en la práctica de la Palabra de Dios, y entonces....

 “Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras obras buenas, y glorifiquen a vuestro Padre que está  en los cielos”.    Mateo 5:16

Visualicemos ahora, y comprendamos que cada persona, creyente o no creyente, tienen su “estilo singular, único, extraordinario y particular”... de pensar, sentir y vivir.  Cada cual posee su modo de ser, sus gustos, sus sentimientos; su modo de ver las cosas, sus costumbres, etc.

 

Entonces todo....

 “Solo es cuestión de Estilos”

Por lo tanto, el deterioro de las Relaciones Humanas, en el matrimonio, en la familia, y en otros ámbitos.... se debe a la falta de comprensión y respeto a los “diversos estilos de vida” de las personas.

Así que recalcamos....  “Solo es cuestión de Estilos”

Y mientras no se traten de hábitos, costumbres y procederes inmorales o malvados,  debemos aprender a respetarlos; con ello, estaremos cooperando para tener una familia más fuerte y sólida; y este principio, también es aplicable a la vida de las iglesias cristianas.    La falta de respeto a las singularidades de los demás, engendran malos entendidos, intrigas, enojos, quejas, resentimientos, censuras y críticas, etc.

 

Si somos reflexivos y observadores, nos daremos cuenta que las personas, incluyendo a nuestros familiares, tienen una gran diversidad de “estilos, capacidades, maneras o modos muy singulares”.

                            Consideremos algunos tipos de personas, de acuerdo a sus temperamentos. 

Gentes con grandes cualidades para el liderazgo; ellas son atrevidas y valientes; no tienen miedo de actuar o emprender cualquier cosa por su propia iniciativa.

Gentes poseedoras de discernimiento; poseen una asombrosa agudeza hacia las personas y sus motivos reales.

Gentes joviales; juguetonas, siempre buscan el lado del buen humor a todas las situaciones; buscan ver el lado amable de las circunstancias.

Gente vibrante, espectacular y ruidosa para celebrar y elogiar por cualquier motivo.