No os Embragueis de Vino


El incremento de la degradación moral debe hacernos conscientes de que nos estamos acercando rápidamente al fin de la Dispensación de la Gracia. La decadencia de los valores morales, es una de las muchas señales ya cumplidas, indicando que Jesucristo pronto aparecerá en los cielos para arrebatar a los creyentes vencedores, a fin de que puedan escapar al espantoso juicio que será derramado durante la Gran Tribulación. Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, disolución, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, banqueteos, y cosas semejantes á éstas: de las cuales os denuncio, como ya os he anunciado, que los que hacen tales cosas no heredarán el reino de Dios. Gálatas 5:19-21 Las Leyes de Dios sobre el embriagarse de manera físico o natural y espiritual, e involucra la vida sentimental y emocional; éstas, permanecen sin cambio en el Nuevo Testamento, pues son Leyes Morales, no son leyes ceremoniales. La palabra de Dios menciona que las obras de la vieja naturaleza pecaminosa se manifiestan por medios de diversos tipos de pecado, y esto es, en una medida menor o mayor. No hay duda, esta NO OS EMBRIAGUÉIS CON VINO….. 2 aplicación de Gálatas se relaciona también con el creyente y no solo con los no convertidos. Dios demanda que nuestro espíritu, alma y cuerpo, tengan una condición de santificación y honor. Hoy podemos ser culpables de vivir bajo los efectos de algún tipo de borrachera o embriaguez, ya sea natural o espiritual al buscar llenar algún vacío interno y generado por algún tipo de insatisfacción. El vacío puede ser consciente o inconsciente. La insatisfacción en el corazón de la persona da origen a un estímulo en relación a algo o a alguien; después provoca una influencia de cierta intensidad; si esta influencia no es conducida a lo que es verdadero, amable, virtuoso y digno de alabanza, entonces provocará un tipo de excitación, o una postura atontada, obsesiva y de arrebato, bien puede ser por una persona, por la bebida, algún tipo de droga; o una mala actitud, un hábito o un proceder. Hay quienes se embriagan, se excitan y atiborran espiritualmente en medio de su depresión, les gusta y disfrutan de su condición de desánimo, y de su desaliento; otros viven embriagados de sus recuerdos dolorosos del pasado, o de sus fracasos del ayer; otros lo hacen por el recurrente hábito del chisme o de los celos, del actuar de manera irrespetuosa, grosera y prepotente. Además hay quienes viven embriagados en sus pasatiempos, afanes, deseos y pasiones; como consecuencia, se pierde el equilibrio del sentido moral y espiritual. E incluso encontramos cristianos como embriagados, absortos y obsesivos por su denominación; pierden los estribos y se excitan de molestia y controversia al tratar de imponer y defender el sistema de su denominación cristiana. Como Creador y Dueño de la humanidad, Dios reclama el derecho de gobernar todo nuestro ser. Puesto que el embriagarse ensucia o contamina el cuerpo, el alma y el espíritu del hombre, Él tiene el total derecho de prohibir el embriagarse de alguna manera.



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